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Dentro de la riqueza de carismas que el Espíritu Santo suscita en la  Iglesia, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación cuenta con una espiritualidad y estilo propios: la espiritualidad Sodálite, que fue confirmada por el Papa Juan Pablo II como un camino válido hacia la santidad. Con espíritu de humildad, buscamos servir y amar intensamente a la Iglesia.

 

Como fraternas vivimos tres características que nos identifican:

  • La plena disponibilidad apostólica, como un camino de auténtico despliegue de nuestro ser.
  • La identidad laical, viviendo las consecuencias de los sacramentos del Bautismo y la Confirmación y asumiendo nuestra vocación apostólica en medio del mundo, siendo mujeres de la Iglesia en el Corazón del Mundo y mujeres del mundo en el corazón de la Iglesia.
  • La vida comunitaria, la cual entendemos como escuela de amor, de libertad, en la que aprendemos a ensanchar el corazón, vivir en virtud y crecer en generosidad.